¿Dónde estás Pita?

Habían pasado días de insomnio.

Una especie de locura expansiva.

Los telediarios no hacían más que enfurecer la ira de estas madrugadas.

A esa misma hora en que Drácula cierra la puerta del ataúd.

Algunas noches en esos viajes surrealista, me transformo en Creasy.

Ese artista de las armas que en su frenesí de rescatar a Pita, la pequeña secuestrada por judiciales corruptos y panzones, se metía a la teleraña de los barrios más dementes de la Ciudad de México para pintar su obra maestra a punta de explosiones y granadas.

Aunque pensándolo bien. Cada quien tiene su propio hombre o mujer en llamas.

Y el mío ya comenzó.

Deja un comentario

subscribe to my blog

Descubre más desde Periodismo Indeleble

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo