Los buenos seguimientos explican, aclaran, guían.

 

 

 

Por Periodismo Indeleble

Uno de los principales dolores de cabeza en las redacciones es el seguimiento a las historias.  Algunos editores suelen considerar la continuidad del tema como una reacción robótica sin sentido para cumplir con la cuota informativa. Otros encargan «seguimiento» a través de entrevistas con políticos locales que más o menos conocen el tema.
El diario español El Comercio documentó el pasado 5 de septiembre la muerte de un niño en un choque entre dos vehículos. La historia no se quedó en el parte policiaco. El diario reconstruyó la escena del accidente con una infografía, una investigación de los «puntos negros» donde han ocurrido más accidentes, hizo un breve perfil del niño y consultó a especialistas.
Esto es un buen ejemplo de cómo los seguimientos pueden explicar, traducir y aclarar. Y lo mejor: Cómo transformar una historia banal en un hecho extraordinario.

 

 

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